Banco de México

Por:
Iván Figueroa Vázquez

Omar Rojas C.
Bernardo Balbuena Dominguez

 

Análisis del Espacio Arquitectónico en Edificaciones del Siglo XIX en México: Banco de México 

 

1.- Datos Generales

a.- Nombre original del Edificio: Originalmente se conocía como “La Mutua”. Actualmente se le conoce como “Banco de México

b.- Género y tipología del edificio (original): Edificio de Arquitectura Fiscal o Financiera, establecimiento financiero: Banco

c.- Uso Actual: Sede del Banco de México

d.- Año de Construcción: De 1903 a 1905

 

2.- Arquitecto(s) o ingeniero(s) que lo proyectaron y/o lo construyeron

Arquitecto Theodore William Emile de Lemos 

Nació en la confederación alemana en el año 1850. Se graduó con honores en la Real Academia de Edificios de Berlín y fue famoso por sus diseños en tres países, particularmente Alemania, México y Estados Unidos.

Entre sus proyectos más importantes podemos encontrar:

  • Eden Musee en colaboración con el Arquitecto Henry Fernbach en el año de 1883.
  • De 1870 a 1881 construyó edificios para el ejercito alemán

En el año de 1884 comienza a trabajar con August William Cordes bajo la firma llamada De Lemos & Cordes Architects, será bajo esta firma que tenga el mejor momento en su carrera.

Entre los proyectos creados con esta firma encontramos:

  • La tienda Siegel Cooper  enla sexta Avenida en Nueva York en 1896.
  • Macys Herald Square construida de 1901 a 1902, en Nueva York.
  • Casa Boker entre 1898 y 1900 en México
  • El edificio Mutual Life Insurance Company de Nueva york en México

 

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Figura 1. Firma De Lemos & Cordes Architects. Fuente: https://www.14to42.net/14street4-2.html

 

Ingeniero Gonzalo Garita y Frontera

Nació en Querétaro el 10 de Febrero de 1867. Estudió en la escuela militar de Chapultepec, a la que ingresó en 1882 y seis años mas tarde, se graduó como Ingeniero y Teniente de Plana Mayor. Se especializó en estructuras y cimentaciones.

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Figura 2. Ing. Gonzalo Garita. Fuente: http://mexicomaxico.org/IPN/CronoESIMEa.htm

Obras principales:

  • En 1897 colabora junto con Daniel Garza para construir el Centro Mercantil
  • En 1898 se ocupa de la construcción de la Casa Boker
  • En 1902, la construcción del Palacio Portal
  • En 1906 intervino en la cimentación de la Columna de la Independencia

Carlos Obregón Santacilia

Nacido en 1896, fue un arquitecto mexicano, considerado como uno de los iniciadores de la arquitectura contemporánea mexicana o arquitectura moderna. Su obra se puede definir con el estilo arquitectónico art déco, aunque comenzó teniendo una tendencia de arquitectura nacionalista Neocolonial, llegando a mezclar algunos tipos de estilos.

Entre sus obras más representativas se encuentran:

  • Remodelación del Edificio de relaciones exteriores
  • Remodelación del edificio de “La mutua” en 1928
  • Hotel Reforma en colaboración con el arquitecto Mario Pani en 1934.
  • Monumento a la Revolución en 1938
  • Edificio Guardiola en 1947
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Figura 3. Arq. Carlos Obregón Santacilia. Fuente: https://www.mediateca.inah.gob.mx/islandora_74/islandora/object/fotografia%3A43700

3.- Ubicación del Edificio

Se encuentra ubicado en la Ciudad de México, particularmente en la delegación Cuauhtemoc, Colonia Centro, sobre la avenida Cinco de Mayo número dos, en esquina con Eje Central Lázaro Cárdenas.

 

4.- Contexto Histórico

A principios del siglo XX, México experimentaba grandes cambios en su fisonomía, principalmente por influencia del gobierno de Porfirio Díaz, que para entonces cursaba su sexto mandato. De acuerdo con su ideología mantener la paz política y militar representaba un aspecto clave para el progreso. De igual manera el entonces secretario de hacienda, Don José Yves Limantour creía que para reforzar la economía nacional era indispensable la inversión extranjera y el establecimiento de instituciones bancarias. Se buscaba, modernizar la ciudad para situarla a la altura de cualquier otra del mundo.

Bajo estas circunstancias, comenzaron a manifestarse grandes obras de infraestructura como: la construcción de la planta hidroeléctrica en Puebla, la inauguración de los tranvías eléctricos Brill. Empresas norteamericanas e inglesas pavimentaron más de 80 calles, mientras que las alemanas, se encargaron del nuevo sistema de alumbrado público. Además se impulsó el crecimiento industrial, ferroviario y de telégrafos.

Destacan obras como la Penitenciaría de Lecumberri, El hospital General, el Hospicio de niños y niñas, el Palacio de Correos, los cimientos para el Teatro Nacional y la convocatoria para el proyecto del Palacio legislativo

Por otro lado, el carácter cosmopolita de la ciudad se reflejaba en las calles de la Profesa (hoy Madero) y 16 de septiembre. La primera era de las mas concurridas alojaba joyerías almacenes de ropa y grandes negocios mercantiles, mientras que la segunda albergaba bancos, oficinas y hoteles.

El comercio del país estaba controlado por empresas extranjeras: los británicos vendían telas de lana, seda y algodón, los alemanes se dedicaban a la venta de joyas y artículos manufacturados en fierro y acero. Por su parte, los españoles vendían vinos y víveres. Sin embargo, Destacaban las norteamericanas ya que tenían un excelente sistema de negocios, basado en planes concretos de organización, realización y de ganancias.

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Figura 4. Avenida San Juan de Letrán en 1910. Fuente Turrent, Eduardo Tavares, Edgar (2000). Banco de México: Su historia y su edificio sede. Ciudad de México: DGE Ediciones.

Un ejemplo claro fue The Mutual Life Insurance Company of New York, compañía de seguros de vida fundada en estados unidos y mejor conocida en nuestro país como “La Mutua”. Llega al país por invitación de Porfirio Díaz en 1886, distribuyendo sus oficinas tanto en la capital como en Monterrey, Guadalajara, Puebla, San Luis Potosí, Sonora y Torreón.

Fue tal el éxito de La Mutua en nuestro país que desde 1893, planeaban la construcción de un edificio sede digno de su categoría, el cual requería de un lugar especial, concurrido y muy atractivo. Así que deciden comprar tres lotes ubicados en el ex convento de Santa Isabel, que alcanzaban una superficie de 985 metros cuadrados y colindaba en sus cuatro linderos con la vía pública, pero por motivos desconocidos no se inicia la construcción.

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Figura 5. Anuncio comercial de La Mutua. Fuente: Ibid.

 

Por otra parte, en 1901 el gobierno mexicano destina diez millones de pesos para comunicar la avenida 5 de mayo con la calle de Santa Isabel, convirtiendo a la primeraen la mas ancha del centro de la ciudad y la preferida por empresas bancarias, mineras e industriales.  El objetivo del gobierno, era crear un marco adecuado para el proyecto del nuevo Teatro Nacional. Por lo tanto, adquiere las casas con número dos, tres y cuatro de la calle de Santa Isabel  y la casa número siete del callejón de la condesa. Estos predios, en conjunto, alcanzaron una superficie de 1,108 metros cuadrados. Sin embargo, para la construcción del teatro nacional, el gobierno requería los predios ubicados en el ex convento de Santa Isabel, por tal motivo mediante un acuerdo con La Mutua, realizan una permuta, entregando los recién adquiridos terrenos, y recibiendo a cambio los que la empresa de seguros había comprado ocho años atrás. Una vez hecho esto, se encarga el proyecto del edificio sede, a los arquitectos norteamericanos Theodore De Lemos & Cordes, al contratista A. R. Whitney Jr. Y como director de obra, al ingeniero mexicano Gonzalo Garita.

 

5.- Descripción del espacio Arquitectónico

La profundidad del terreno condicionó el proyecto, por lo tanto, la fachada principal en vez de mirar hacia la calle de Santa Isabel (hoy Eje Central) lo hace hacia la avenida 5 de mayo. El volumen presenta simetría y destaca su cuerpo central, debido a las cuatro monumentales columnas de orden jónico que se elevan del primero al tercer nivel, entre las cuales, se abren cinco ventanales que cierran arcos de medio punto.

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Figura 6. Postal Edifcio de La Mutua. Fuente: https://www.todocoleccion.net/postales-america/mexico-postal-edificio-mutua-escrita~x60597333

En la planta baja, se observan grandes sillares dejando entrecalle,  aludiendo a los palacios franceses e italianos del renacimiento, que le otorgan al edificio solidez visual, así como sobriedad y elegancia. Distribuidas a lo largo de la planta baja, destacan seis lámparas empotradas.

Las dovelas del arco de medio punto en la planta baja, están dispuestas a monta-caballo, ya que coinciden con los sillares del muro. La parte superior del acceso estaba flanqueada por dos escudos en relieve alusivos a la compañía de seguros.

El acceso principal, está jerarquizado por una ancha cornisa decorada con mútulos sin gota. Sobre esta cornisa, descansaban dos lámparas de bronce con pantalla esférica. La cornisa de los cuerpos laterales, misma que divide la planta baja del primer nivel, está  adornada con grecas de estilo neo prehispánico.

 

En el primer nivel, diez cariátides enmarcan cinco ventanas y sostienen sobre sus cabezas clásicos entablamentos griegos, formados por arquitrabe y un friso adornado con metopas y triglifos. La cornisa de este nivel muestra en su parte inferior, una serie de pequeños ovos.

En el tercer nivel, se encuentra la cornisa principal, que parece estar sostenida por una serie de mútulos de mayor tamaño, y debajo de éstos, se presenta de nuevo una serie de ovos. Mas abajo, en la parte del friso, se encontraba el nombre de la empresa. Los ventanales de los cuerpos laterales están rematados por un par de cartelas, típicas en la arquitectura de la época porfiriana.

El último nivel, aunque es el mas sencillo, contiene 25 ventanas enmarcadas por pilastras y por una pequeña cornisa ornamentada con dentículos. En el centro del pretil que remata el edificio, se observa un pedestal de cantera, decorado con festones en relieve, en el cual, descansa un par de águilas de bronce que custodiaban el asta bandera. El pretil de los cuerpos laterales, presenta una serie de mascarones de león en relieve acompañados de tableros con hojas de acanto. Por último, seis jarrones en bronce coronan el inmueble.

Una puerta de bronce macizo y caoba decorada daba acceso al primer vestíbulo con dos nichos en sus muros laterales, después, al subir una pequeña escalinata y a través de un par de puertas abatibles, se accedía al vestíbulo principal. Inmediatamente a los extremos, existían dos puertas hacia el área de oficinas, y mas adelante, un par de elevadores eléctricos de la compañía OTIS, con la misma disposición, daban servicio a los diferentes niveles del inmueble.

Al final del vestíbulo, de manera perpendicular, un corredor comunicaba hacia los laterales a diferentes áreas de oficinas, mientras que en la parte central, iniciaba la escalera imperial acabada en mármol, con barandales en bronce y herrería estilo renacentista francés.  Después, iniciaba la escalera, que se componía de tres rampas, una central de forma recta y de su descanso se desprendían otras dos de forma semicircular hasta llegar al siguiente nivel. Recibía iluminación natural desde la parte posterior mediante vidrios opacos que contenían el monograma de La Mutua.

 

 

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Figura 7. Inicio de la escalera, ubicada al fondo del vestíbulo principal. Fuente: Turrent, Eduardo Tavares, Edgar (2000). Banco de México: Su historia y su edificio sede. Ciudad de México: DGE Ediciones.

 Los vestíbulos estaban revestidos con mármol de Carrara, mientras que las columnas de orden jónico eran de mármol blanco y verde azulado. En los corredores se utilizaron más de un millón de piezas de mosaico y mármol

Por primera vez en el país, el sistema de cableado telefónico oculto se instaló en este inmueble, además de diversos adelantos tecnológicos como la instalación eléctrica, gobernada por una sola estación, ubicada en el sótano, y el novedoso sistema Mail Chute, con el cual, se entregaba la correspondencia por medio de aire a presión.

Para actuar en caso de incendio se instaló una red de líneas de fuego en cada nivel, contando con sus respectivas mangueras para uso inmediato. De igual manera, se colocaron en cada piso, dos grandes bóvedas a prueba de fuego

El decorado de las oficinas, diseñado en Nueva York consistió en trabajos de carpintería en caoba extraída de los bosques de tabasco, así como molduras y yeserías en techos. Los pisos estaban recubiertos de madera, y en cada oficina se instalaron lavabos de mármol con provisión constante de agua mediante pozos artesianos que también alimentaban bebederos ubicados en los pasillos.

El edificio contaba con alrededor de cien locales para otras empresas, por lo que las oficinas de La Mutua se encontraban en el segundo nivel. Frente a la escalera estaba el departamento de caja con una pequeña sala de espera ornamentada con piso de mármol floreado, luego, a la izquierda, un salón de recepciones servía de vestíbulo a las oficinas particulares de la dirección general, la gerencia, la de secretaría y la del médico consultor. Por su parte, los grandes locales fueron destinados a los departamentos de correspondencia y contabilidad.

Por último, en el tercer piso se tenía previsto alojar a diferentes departamentos como la compañía del ferrocarril central mexicano, la firma Miliken brothers, los contratistas  Seckback & Company entre otros.

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6.- Corriente Estilística

Podemos ver en el edificio de la Mutua otro ejemplo de eclecticismo, como muchos de los edificios encontrados en la Ciudad de México. Se justifica el estilo arquitectónico debido a elementos como las columnas de orden jónico, arcos de medio punto, cornisa, dovelas y las cariátides, un elemento importante de la arquitectura griega. Los elementos constructivos como los sillares dejando entrecalles nos hablan de un estilo muy usado en el renacimiento italiano.

Con la entrada del Banco de México al edificio, se presenta una remodelación interesante por parte del Ingeniero Santacilia ya que se combina de excelente manera, el art déco con elementos neo-prehispánicos que le confieren identidad al inmueble.

 

7.- Materiales y sistemas constructivos empleados

La construcción se inició el 22 de enero de 1904, empleando el novedoso sistema chicago para resolver la cimentación, consistió en una capa de cemento Portland de 2 metros de espesor acumulando los bultos de cemento unos sobre otros y mojándolos para que fraguaran. Posteriormente, encima de esta capa, se armó un emparrillado de viguetas de acero de 25 centímetros de altura, cruzadas por durmientes del mismo material que distribuían igualmente el peso de la estructura sobre todo donde había que recibir cargas concentradas. La cimentación se extendió sobre toda el área de desplante del edificio, así como por debajo de las banquetas colindantes. Tan solo en dicho emparrillado se utilizaron 70 toneladas de acero.

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Figura 10. Sistema Constructivo Chicago empleado en casa Boker Fuente: Katzman, Israel (1993). Arquitectura del Siglo XIX en México. México: Trillas

La estructura se fabricó en acero, importado de Pittsburgh Estados Unidos. Respecto a las losas, se construyeron incombustibles, con series de viguetas a corta distancia entre sí, y entre cada una, se colocaron losas cilíndricas de concreto reforzado con alambre.

Todo el edificio, con la sola excepción de los muros de la fachada, fueron construidos con esqueleto de acero, formado por columnas, vigas y durmientes cuidadosamente anclados para resistir, del mejor modo posible la acción de los sismos.

En tan solo 1 año y 3 meses finalizó la construcción del inmueble que fue resuelto en planta baja y cuatro pisos superiores. Las fachadas se recubrieron con cantera de color blanco azulado traída de Pachuca, Hidalgo.

Con más de 5940 metros cuadrados de construcción, el costo total del inmueble ascendió a 594 mil pesos en oro americano.

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Figura 11. Corte Transversal original. Fuente: Turrent, Eduardo Tavares, Edgar (2000). Banco de México: Su historia y su edificio sede. Ciudad de México: DGE Ediciones.

8.- Contexto Urbano

El edificio la mutua se encuentra en un contexto de cambio bastante acelerado. Ya que entra en la etapa del porfiriato y en seguida viene la etapa de la Revolución Mexicana.

El edificio La Mutua se tenía contemplado ya desde 1893, se necesitaba la construcción de un edificio sede digno de su categoría y relevancia como empresa líder en el ramo de los seguros. Fue entonces cuando deciden comprar parte del lote del ex convento de Santa Isabel, además de adquirir la casa número uno de la calle Puente de San Francisco y la casa numero nueve y medio de la calle de Santa Isabel. Sin embargo, por motivos aún desconocidos, la empresa Mutual Life Insurance Company no construyo el edificio, esto ocurre varios años después.

El inmueble de La Mutua contaba, en 1925, con los siguientes linderos:

Al norte, en 43.98 metros con la casa numero cuatro de la calle del Teatro Nacional, y con las casas marcadas con los números tres y cinco del primer callejón de la Condesa. Por el oriente, en 14.60 metros, con el mencionado callejón; al sur, en 43.70 metros, con la Avenida Cinco de Mayo y, por el poniente, en 21.43 metros, con la calle del Teatro Nacional.

Hay que hacer notar que el gobierno federal adquirió, mediante escritura del 30 de noviembre de 1920, las casas señaladas con los números tres y cinco del primer callejón de la Condesa y por escritura de 30 de junio de 1921 la casa número cuatro de la antigua calle de Santa Isabel (entonces del Teatro Nacional) en 90 mil y 198 mil pesos respectivamente, con la finalidad de prever una necesaria ampliación del Edificio de Correos. Estas casas se encontraban justo entre este inmueble y el de La Mutua, la que daba el frente a lo que sería el Palacio de Bellas Artes era una combinación de vivienda y comercio (ostionería) y contaba con un pasillo o corredor que conducía hasta el callejón de la Condesa.

El Presidente Calles autorizó, el 31 de agosto de 1925 a la Secretaría de Hacienda, la enajenación del inmueble de La Mutua, al Banco de México, en cuanto éste quedara legalmente constituido, así como las tres casonas colindantes ya mencionadas. La minuta de esta compra-venta fue firmada el 26 de octubre de 1925 por el Ing. López Bancalari, Director de Bienes Nacionales y por Alberto Mascareñas, Gerente General del Banco. El precio convenido fue de $1, 538, 000 pesos, de los cuales $1,250,000, correspondieron al edificio de La Mutua, $90,000 pesos a las casas números tres y cinco del callejón de la Condesa y los $198,000 pesos restantes a la casa numero cuatro de la calle del Teatro Nacional, siendo cubierto en efectivo al firmar la escritura No. 1043 del 7 de noviembre de 1925, otorgada ante el notario Jesús Trillo.

 

9.- Transformaciones del espacio: Remodelaciones y/o adecuaciones

Las obras de adaptación comenzaron el 28 de agosto de 1926, con la ampliación de las fachadas laterales, utilizando cantera del mismo color, y siguiendo el mismo estilo de balcones, ventanas, cornisas, pretiles y ornamentaciones.

Sobre la fachada oeste, se construyeron tres series más de ventanas y una puerta de servicio. Por su parte, la fachada oriente, tuvo un crecimiento notable al aumentársele seis series más de ventanas, así como una puerta de bronce con diseño geométrico, y sobre ella un relieve déco, el cual presenta una cartela dibujada a base de líneas rectas, y acompañada por dos cuernos de la abundancia, con flores y frutos.

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Figura 12. Obras de adaptación desde fachada poniente. Fuente: Ibid.

De la fachada principal, desaparecieron las diez cariátides y las lámparas de bronce, y en su lugar se colocó un conjunto escultórico, obra de Manuel Centurión, que manifiesta un sentido clásico y modernizado a la vez; presenta una pareja humana desnuda, mostrando en sus cuerpos una acentuada geometrización en los músculos. Rodeado además por frutos y vegetales que enmarcan un basamento  dónde se inscribe: Banco de México.

Las ventanas de la planta baja tuvieron que ser protegidas por rejas de fierro forjado, de cuadro macizo, cuyo diseño se igualó con el de las rejillas de los sótanos.

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Figura 13. Eclecticismo en el Banco de México. Fuente: Figueroa I, Fotografía propia.

Las cartelas y los escudos que flanqueaban el arco de acceso, ahora exhiben entrelazadas las letras “B y M” en estilo de escritura renacentista. En el friso desapareció la inscripción del nombre de “La Mutua”, y en el remate se conservó solamente el pedestal de cantera y su asta bandera.

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Figura 14. Fisheye de Acceso Principal. Fuente: Ibid.

Interior

Para construir el hall de aspecto monumental, se optó por eliminar parte del entrepiso logrando así una altura de entre ocho y nueve metros, dejando un mezzanine alrededor de dicho espacio. Sin embargo, la distribución de las columnas no era simétrica respecto al eje longitudinal del edificio, por lo que se decidió mantener la disposición estructural del lado poniente y repetirla en el lado oriente. Para esto, fue necesario reforzar las columnas originales y calcular nuevamente las trabes destinadas a repartir las cargas. Del mismo modo, se hicieron los cálculos correspondientes en la cimentación para asegurar la correcta transmisión de las cargas al terreno.

Para el acceso principal, la compañía Fundación artística fabricó una puerta corrediza en bronce macizo y adornada en la parte superior por dos águilas doradas. Después se encuentra el primer vestíbulo con muros en mármol negro, y en mármol de Paonazzo color blanco y vetas negras. En el piso se aprecia el nombre de “Banco de México”, trazado con mosaicos venecianos de color verde oscuro, sobre un fondo amarillo ocre, y delimitado por marcos en tonos negro y verde oscuro.

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Figura 15. Dibujo en acuarela del acceso principal. Fuente: Turrent, Eduardo Tavares, Edgar (2000). Banco de México: Su historia y su edificio sede. Ciudad de México: DGE Ediciones.

 

El lado oriente del friso contiene dos adornos en relieve, el primero, representado por la figura de un campesino acompañado de espigas, trigo, nopales y elementos campiranos, alude a los temas del campo y la industria, mientras que el segundo, haciendo referencia al progreso, contiene un obrero y al fondo una serie de engranes mecánicos, fábricas y postes de luz. En medio de los dos, se encuentra un sol naciente en relieve con sus rayos en forma triangular y ondulante, iluminado desde la parte inferior por una lámpara en forma de balcón.

El lado poniente del friso, contiene otros dos adornos en relieve, el primero hace referencia a la población que disfrutaba de viviendas, escuelas y servicios religiosos, mientras que el segundo muestra un trabajador del puerto y al fondo un buque carguero, haciendo referencia al intercambio comercial de México con el mundo. Como en el caso anterior, se encuentra otro sol en relieve con las mismas características.

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Después de una pequeña escalinata, de mármol negro de Portoro con vetas doradas, y enmarcada por dos jardineras estilo déco, destaca en el piso, el diseño inspirado en el calendario azteca de un dibujo a base de grecas triangulares, y elaborado en mosaicos de tonos rojo, azul y negro.

El hall se compone de tres naves, la central, formada por ocho columnas ochavadas utilizando en sus bases mármol de Bélgica, y en el resto mármol negro de Portoro, decoradas además con elementos de bronce en estilo déco, que semejan las volutas del capitel jónico. Dos naves laterales de anchos corredores brindan acceso a las diversas áreas públicas y de trabajo, dispuestas en cubículos con muretes de un metro de altura que permitía a los jefes observar desde su lugar a los empleados. La sala de espera de la gerencia, fue ubicada en la nave derecha del hall, de tal forma que los clientes del banco podían acceder a ella sin pasar por ninguna de las áreas de trabajo.

Las lámparas de latón que iluminan las oficinas de este nivel, son de forma octagonal, y cuelgan de una gruesa cadena. Los pisos de esta zona, exhiben diseños déco, que presentan patrones de líneas quebradizas y semi-circulares.

Sobre el vano de la entrada al hall público, se encuentra un reloj déco en forma de sol con pequeños pero numerosos rayos. Está hecho de bronce sobre mármol de Paonazzo tallado, y parece descansar sobre un gran festón, elaborado a base de hojas vegetales, uvas, espigas de trigo y otros elementos.

Justo en el centro de este vestíbulo, se accede al sótano donde se encuentra la bóveda principal, fabricada por  The Mosler Safe Company. Presenta una puerta circular de dos metros y medio de diámetro, con un peso de sesenta toneladas y un espesor de ochenta centímetros, del cual, 18 son de acero Donsteel resistente a explosivos. Sólo se abre cada 72 horas a través de un mecanismo de reloj, el interior además de concreto armado, también está cubierto por el mismo tipo de acero.

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Figura 20. Bóveda Principal. Fuente: Ibid.

La escalera original fue reemplazada por una de tres rampas rectas, una central y dos laterales que conducen al mezzanine. Sus escalones están revestidos en mármol negro veteado. Al concluir la primera rampa, se inicia un gran ventanal que ilumina éste amplio espacio. Las alfardas de la escalera, también en mármol, contienen a los catorce escalones de la primera rampa que llega al descanso, donde se observa una banca enmarcada por dos jardineras, y una gran lámpara estilo déco que cuelga de un perfil metálico.

La reestructuración del edificio, propició la formación de quince grandes casetones constituidos por trabes, entre las cuales, se desarrolla una vez más el diseño déco. Se trata de un marco elaborado a base de líneas en zigzag, en el cual, se inscribe un gran círculo donde se lucen artísticos relieves realizados en estuco. En el lado oriente, se observa una figura femenina desnuda, acompañada de grandes racimos de uvas, en seguida tienen lugar un par de felinos alados, también acompañados de frutos, custodiando una cartela francesa déco. Concluye esta sección, la figura masculina desnuda que sostiene en su mano, uno de los frutos que parecen salir del cuerno de la abundancia. En el lado poniente, se aprecia otra mujer desnuda, recostada y teniendo como fondo espigas de trigo, formando racimos. Después se observa un par de águilas que enmarcan otra cartela, ornamentada con hojas vegetales y frutos. Cierra este extremo, una figura masculina que presenta en sus pies otro cuerno de la abundancia, repleto de flores y frutos. Estos relieves, que expresan el símbolo de la abundancia, enfatizaron el nuevo destino que se le dio al inmueble. Justo al centro de esta cuadrícula, se localiza un gran emplomado en tonos amarillos a base de líneas quebradizas y pequeños tramos de espigas de trigo, que dan paso a la luz sin concentrarla en ningún lado.

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Figura 21. Proyecto para la decoración de los casetones. Fuente: Ibid.

Instalaciones y avances tecnológicos

De las instalaciones originales, se conservó el Departamento de Tubos Neumáticos, donde dos poderosos motores proporcionaban aire en sentido de propulsión y absorción, a través de trece tubos que facilitaban la transmisión de documentos de una oficina a otra.

Respecto a la iluminación natural y artificial, se pretendía que mediante los grandes ventanales y el alumbrado general, se obtuviera siempre la misma cantidad de luz, procurando que ésta se dirigiera hacia arriba, permitiendo una fácil lectura y escritura de documentos.

Los servicios sanitarios para empleados y particulares disponían en sus pisos vistosos mosaicos venecianos en tonos amarillos, los lavabos y excusados funcionaban automáticamente por botones de suave presión contaban también con secadores automáticos de aire caliente para las manos.

Los elevadores fueron reubicados en la sección norte, uno comunicaba al tercer piso y el otro al mezzanine. En su fachada, se puede observar el escalonamiento de los paños de muros, característico del art déco, al igual que el diseño de sus letras en bronce, y sobre todo en la forma de la lámpara ubicada en la parte superior. El arco que lo contiene, es de mármol de Portoro, y el zoclo de mármol negro belga. Junto al elevador, la escalera secundaria revestida en mármol negro con vetas doradas, exhibe artísticos barandales déco, trabajados en bronce.

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Figura 22. Elevador estilo déco. Fuente: Ibid

Dos años fueron suficientes para llevar a cabo las obras de adaptación y ampliación en el edificio y proveer al Banco de México un recinto digno de su importancia. Dos días antes de la inauguración, fueron trasladados los fondos del banco, de sus oficinas provisionales en la calle de Bolívar, esquina con 16 de septiembre, a las bóvedas del remodelado edificio.

A través de los 71 años transcurridos desde su inauguración, el edificio del Banco ha experimentado algunas modificaciones, por ejemplo en los años setenta, debido al gran número de empleados el Banco tuvo que alquilar los pisos tres y cuatro del Palacio de Correos. Por lo tanto, se construyó un puente a veinte metros de altura conectando ambos edificios, sin embargo, en 1987 fue demolido.

Sin duda, el excelente manejo de los materiales aunado a los finos relieves y detalles decorativos, mostrados principalmente en el gran vestíbulo, forman en conjunto, uno de los ejemplos más relevantes del empleo del art déco en la arquitectura mexicana.

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Figura 23. Fachada Este. Fuente: Figueroa I, Fotografía propia.

Bibliografía

La información presentada en este proyecto académico corresponde a un resumen reestructurado y analizado, del libro: Turrent, Eduardo Tavares, Edgar (2000). Banco de México: Su historia y su edificio sede. Ciudad de México: DGE Ediciones.

Por tal motivo, el presente trabajo, es con fines educativos.